CENTINELA
¿Alto! ....
¿Quién vive?
CONTRABANDISTA
¡España!
CENTINELA
¿Qué
gente?
CONTRABANDISTA
Gente nacida
entre los
fértiles campos
de la hermosa
Andalucia.
CENTINELA
¿Qué
es lo que quereis?
CONTRABANDISTA
Hablar con vuestro
jefe enseguida.
Decidle que el
capitán
de una valiente
partida
de andaluces
aguerridos,
de bravos
contrabandistas
que no temen a la
muerte,
porque desprecian
la vida
desean, al lado
suyo,
combatir a la
morisma.
CENTINELA
Voy a avisarle al
momento.
CONTRABANDISTA
Te espero, pues.
(Vayase el
centinela, que luego debe aparecer con
el Gobernador del
castillo.)
CONTRABANDISTA
(dirigiéndose
a los suyos)
¡Compañia!
...
Aquí, con
noble ambición,
nuestra conciencia
nos guía
llena el alma de
hidalguía,
a defender la
nación.
Sé que
sabeis resistir,
sé que
sabéis batallar,
con denuedo
combatir
y con bravura
luchar
hasta vencer o
morir.
Mas si alguna voz
hedionda,
aunque fuese de un
eunuco,
nos insultase, en
redonda,
en vez del labio,
responda
la boca de
algún trabuco.
¿Qué
os importa sucumbir? ...
¡Asaltemos
el castillo! ...
Mas si alguno veo
huir,
¡vive Dios,
que ha de morir
al filo de este
cuchillo!.
(Desenvainándole)
(En este momento
aparece el Gobernador
del Castillo)
GOBERNADOR
¿A
qué venís?
CONTRABANDISTA
¡A luchar!
GOBERNADOR
¿Contra
quién?
CONTRABANDISTA
¡Contra los
moros!
GOBERNADOR
¿Con que
fín?
CONTRABANDISTA
Tan solamente
para ofreceros mi
apoyo.
GOBERNADOR
Lo desprecio,
miserables,
como os desprecio
a vosotros.
Escoria de la
nación,
sembráis
luto en todas partes
llevando por
estandartes
la deshonra y el
baldón.
¡Atrás!
.. ¡Despejad, villanos! ...
¡Vuestra
presencia me ofende! ...
¡No es digno
del que a su Rey vende
morar entre los
cristianos!
¡Tanto
descaro me asombra
y el odio en mi
pecho estalla! ...
CONTRABANDISTA
¡No somos la
vil canalla
que solo hiere en
la sombra! ...
GOBERNADOR
Sois
hipócritas ladrones
que os arrastrais
cual reptiles ...
y con eso
hacéis más viles
vuestras cobardes
acciones.
Sois la miserable
raza
que siempre del
robo en pos
camina ... mas
¡vive Dios
que os he de
ahorcar en la plaza!
Alejaos pronto.
¡Pardiez!
Que, aunque mi
coraje escondo,
de mi furia no
respondo
hasta domar tu
altivez.
CONTRABANDISTA
¡Basta ya,
Gobernador! ...
Vine aquí a
rendirte culto,
y desprecias, con
insulto,
nuestro probado
valor.
Al escuchar el
agravio
y la amenaza
rastrera
que jamás
salir debiera
de fementido labio,
el odio en mi
pecho zumba ...
GOBERNADOR
A mí el coraje me asalta ...
CONTRABANDISTA
¡Y a mí la calma me falta!
¡Uno de los dos sucumba!
(Pausa)
Venimos a defender
nuestra patria, que peligra,
porque el moro la denigra
con su imbecil proceder,
y exhalas ¡fiera inmolada!
sin escucharme siquiera
desprecios a la bandera
que jamás se vio humillada.
¡Retroceder! ... ¡Necio afán!
Estos el valor recobran,
y con ser tan pocos, sobran
para lidiar con Satán.
Todos juntos y uno a uno ...
los que fueseis de esa torre ...
diles pues, que salgan ... ¡corre! ...
¡y de vosotros (a los suyos), ninguno
al suelo la frente incline!
¡Gobernador, cuando quieras,
porque de todas maneras
a lo que pretendes vine!
GOBERNADOR
No sé si humillarte altivo
o despreciar tu osadia ...
pues te contemplo, a fe mía,
y te juro por Dios vivo,
que con el odio que encierro
ya no sé qué preferir ...
si dejarte combatir
o matarte como a un perro.
¿Venirme a mí a provocar
con valentía embozada,
cuando el brillo de mi espada
tal vez te hiciera cegar?
¡Cómo, pues, admitiría
en mis insignias gloriosas
tus gentes fascinerosas
baldón de la patria mía! ...
¡Cobardes, que a traición
tan sólo sembráis alarmas!
CONTRABANDISTA
¡Gobernador
... a las armas!
GOBERNADOR
¡Hola! ...
¡Aquí del torreón!
(En ese momento
preséntase ante el público
toda la fuerza que
guarnece el castillo)
|
CONTRABANDISTA
(a los suyos)
¡Compañeros,
prevenidos!
(Al Gobernador)
¿Quieres
lucha? ... ¡Venga lucha!
Pero antes,
tirano, escucha,
por si
fuésemos vencidos.
GOBERNADOR
(a los suyos)
¡Nadie se
mueva! Habla, pues.
Aún te
desprecio mil veces,
y un gusano me
pareces
arrastrándote
a mis pies.
CONTRABANDISTA
Destierra por un
momento
la altivez de tu
coraje,
y en humilde
vasallaje
te hablaré.
Escúchame atento.
(Pausa)
Yo he nacido entre
las rosas
de los jardines
que existen
en Sevilla, la
famosa.
La gente que me
acompaña
ha nacido tambien
toda
en los campos que
el Genil
ciñe con
sus claras ondas,
en las
montañas poéticas
y las vegas
deliciosas;
aquellos floridos
valles
de Jaén,
Granada y Córdoba;
en esta tierra
bendita
donde los placeres
moran;
en ese cielo
encantado,
ese pedazo de
gloria,
que en vez de
ángeles, tiene
sus mujeres
seductoras.
(Pausa)
Por esos campos de
Dios
corría yo a
todas horas
con mi gente,
siempre en busca
de empresas
maravillosas.
A mí me
gusta el peligro ...
mi gente es brava
y heroica ...
¡hicimos el
contrabando
por todas partes
con honra!
Por fin, llegamos
aquí
a visitar estas
costas,
hasta que un dia
encontramos
a nuestro paso una
joya ...
¡esta perla
de los mares!
¡La gentil
Villajoyosa!
Hace solo algunos
dias
vimos llegar una
flota
que en los palos
ostentaba
azules banderas
moras.
Desembarcaron y
vimos
unas gentes
bulliciosas
que formaban bien
armadas
sobre la playa
arenosa.
Esto era en
Paraís
la genta infiel y
traidora
en el Charco iban
tomando
posiciones
ventajosas.
¿Quién
vive? -Grité altanero;
y al contestarme:
-¡Mahoma!,
arremetí
con fiereza
sobre la chusma
invasora.
De pronto, por
retaguardia,
oí fuego y
... era tropa
marinera que
atacaba
a mi gente
victoriosa.
Y aunque
sólo con los míos
tenía valor
de sobra
para acbar con los
moros
y los marinos, la
honra
de mi patria me
prohibía
seguir la lucha
alevosa.
Entonces me
replegué
sobre este pueblo
y ... ahora
me ofrezco a vos
con los mios
para una defensa
pronta.
GOBERNADOR
Basta, basta,
Capitán
de una
traílla facciosa
de viles
contrabandistas
que aquí
venís en mal hora ...
¡Atrás,
cobardes, no quiero
la gente
fascinerosa!
¡Nosotros
somos bastantes
para vencer a la
mora!
CONTRABANDISTA
¡Callad,
pues, Gobernador!
Venir a insultar
ahora
a españoles
aguerridos
que la patria
tanto adoran.
Cese, cese la
arrogancia
y dejadnos en buen
hora
que como buenos
luchemos,
que compartamos la
gloria,
y que no se diga
nunca
que en contienda
vergonzosa
los
españoles hidalgos
quieren
empañar su honra.
GOBERNADOR
Sí,
sí, somos españoles,
tenemos la sangra
hidalga
de los hijos de
Pelayo,
de los hijos de
las Navas.
Somos aquellos
soldados
que humillaron la
arrogancia
de Roma; somos los
hijos
descendientes de
Numancia;
somos aquellos
leones
que dominaron la
Francia,
los Algarbes, la
Inglaterra,
Portugal, Flandes
e Italia.
Concluyan, pues,
las discordias;
batamos a esa
canalla,
porque todos somos
hijos
de la altiva y
noble España.
No en contiendas
fraticidas,
no en nuestras
luchas villanas
derramemos nuestra
sangre,
que es para todos
sagrada.
Guardémosla;
que después
es preciso
derramarla
contra esas
huestes que vienen
de las costas
africanas.
Demostremos que
los hijos
de esta tierra tan
hidalga,
siempre marcharon
unidos
en defensa de la
patria.
(Pausa)
¡Villajoyosa!
Jardin
hermoso donde las
Hadas
de los placeres
formaron su poética morada!
¡Villajoyosa!
Brillante perla, nítida y blanca,
engarzada a la
Corona
de nuestra querida
patria!
¡Villajoyosa!
Flor bella
que mecida por las
auras
caprichosas de los
mares,
siempre hermosa te
levantas! ...
¡Hoy tus
hijos te bendicen
y todos juntos te
aclaman.
CONTRABANDISTA
Los moros
están formando
sin disputa ya en
la playa,
y dentro de poco
tiempo
embestirán
por la plaza.
GOBERNADOR
Pués con
ánimo y valor
acosemos la canalla
a que de nuevo se
oculten
en un desierto de
Africa.
CONTRABANDISTA (a los suyos)
Valor en el
corazón
y embrazad
bién vuestras armas;
que al mirar
nuestras banderas,
y al oir nuestras
descargas,
esa falange moruna
huya a la
desbandada.
GOBERNADOR
¡Leones de
Andalucia,
en esa bandera
santa
escribid con
vuestra sangre
mil portentosas
hazañas!
¡Pronto,
pronto a la victoria! ...
¡Al combate
... a la batalla ! ...
CONTRABANDISTA
¡A la lucha!
... !A la pelea! ...
¡A defender
a la patria! ...
¡Que Santa
Marta nos guíe ! ...
¡Compañeros...!
¡Viva España!
TODOS
¡Viva!
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